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Dos signos de la autenticidad de una Enseñanza son: primero, una estrecha lucha por el Bien Común; segundo, la aceptación de todas las enseñanzas previas congruentes con el primer signo.
Obsérvese que la fórmula original de una enseñanza no contiene postulados negativos. Pero los seguidores supersticiosos estipulan los preceptos de la negación, y obstruyen el bien.
El resultado es esa fórmula ruinosa: “Nuestra fe es la mejor”, o la otra: “Somos los verdaderos creyentes; todos los demás son infieles”. De esto a las Cruzadas, a la Inquisición, al mar de sangre derramada en nombre de los que condenaron la matanza, sólo hay un paso. No hay peor acción que la imposición forzada de la fe.
Los que quieran seguirnos deben sobre todo obligar a la negación y vivir la nueva vida libremente sin imponerla a nadie. La gente se siente atraída por la belleza y el conocimiento luminoso.
La verdadera evolución se promueve sólo por aquella Enseñanza que contiene toda la esperanza, que hace bella la vida, que se expresa en la acción.
Ciertamente la vida no es un mercado, donde se puede comprar una entrada barata al Reino de los Cielos. Ciertamente la vida no es una tumba, donde temblar esperando el veredicto de un Juez Desconocido!
De acuerdo con sus opiniones, los sabios propusieron este ingenioso consuelo: “El hombre comienza a morir en el momento en que nace” – consuelo magro y fúnebre. Decimos en cambio que el hombre nace eternamente, y especialmente en el momento de la muerte.
Los devotos de religiones distorsionadas animan a sus acólitos a comprar parcelas de tierra en los cementerios, donde por contrato yacen más convenientes y honorables que otros, más indigentes y por lo tanto menos dignos de largas oraciones. El incienso para estos últimos será pobre y las oraciones cantadas de manera abominable.
Pregunta: ¿Qué verdadera enseñanza ha ordenado esta práctica monstruosa? ¡En verdad, ya estamos hartos de tumbas, cementerios e intimidaciones!
Se sabe cuán noblemente los Grandes han considerado la transición a los eventos futuros, sin molestarse en pensar en un lugar en el cementerio. La actitud hacia la muerte es una indicación muy importante de la naturaleza de una Enseñanza, ya que denota cómo pretende el renacimiento.
Le insto a que considere esto último estrictamente científico.
Si tiene ganas de apoyar cualquier otra estructura del universo, le ofreceremos una cátedra de teología, y le prometemos un funeral de primera clase; porque de hecho a los ojos de los iluminados ya habría decidido morir.
Lea cuidadosamente los escritos de los Maestros ya publicados, y se sorprenderá al ver que en cada época han estado de acuerdo en el cambio de la existencia.
El Sendero de la Luz aparecerá cuando se aventuren a mirar científicamente y sin prejuicios.
Los audaces están con nosotros, ¡que la alegría los acompañe!
de Hojas del jardín de Morya II – Iluminación

